sábado, 7 de julio de 2012

EL SANTO DEL CEMENTERIO


En el occidente de Cúcuta, está ubicado el antiguo cementerio central. Histórico y desolado, donde descansan miles de almas. En su entrada hay dos ángeles hechos en porcelana y yeso, puestos de frente con una trompeta cada uno, haciéndolos  guardianes de este lugar sagrado.

 Muchas de sus tumbas, abandonadas, greteadas y deterioradas por el paso del tiempo, un desolado espacio en donde se percibe una sensación extraña al caminar por el, un paseo por laberintos, en donde la mayoría de tumbas están “adornadas” por fotos y flores marchitas, en donde sus visitantes son pocos y entre ellos encontramos a los encargados de los “arreglos” y a las palomas que se posan en las tumbas.

Una tumba en forma de capilla y con adornos que la hacen lucir bien, sobresale entre tantas que se encuentran en total abandono, un sinfín de placas de agradecimiento de diferentes tamaños adornan la pared del fondo y del espaldar, haciéndola resistente al tiempo y al olvido. Cantidad de adornos se encuentran dentro de la urna de vidrio. Fabio más conocido como el mico Isaza no fue ningún santo, fue una persona dedicada a la delincuencia, pero era un robin Hood criollo, despojaba a quienes tenían demasiado dinero para así repartirlo entre los pobres de los barrios aledaños y es esa tumba a la que muchos que creen en el acuden en busca de un favor, podría denominarse el santo del cementerio, son tantos los favores recibidos que no hay espacio para poner una replica mas.


"Luego de muerto el mico Isaza empezó a hacer milagros, y creo que la cantidad de placas de agradecimiento lo demuestran, soy participe de esto, muchas veces me ha sacado de apuros, le tengo su plaquita y le traigo flores cada vez que puedo" agregó Luis Rojas

Era un día soleado como de costumbre en la frontera, poca brisa corría y la gente se agolpaba en los alrededores del cementerio. Frente a la puerta, está el parque, donde trabajan varios vendedores de rosas y uno que otro vendiendo fotos del mico Isaza con números para hacer el chance; aquellos que a diario buscan un lugar en la pequeña plaza para lograr vender sus productos, los mismos que buscan ganarse la vida en este sitio al que llegan los que ya la perdieron.

Escasa gente transita por este sector, aunque está al pié de una redoma a pocas cuadras del centro de la ciudad. 17 – 35 es la numeración que indica la ubicación del cementerio, - un número bastante bueno para el chance – afirmó con tono burlesco uno de los transeúntes que pasaba por aquel sitio, borracho y con ropa andrajosa.

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